por Kevin J. Sadler
La Sociedad Bíblica Bereana (Berean Bible Society) publica mensualmente en su sitio web la revista The Berean Searchlight, a la cual puede suscribirse siguiendo en enlace anterior. En 2T15, publicamos traducciones al español de artículos publicados originalmente en esa revista, con la finalidad de poner el mensaje de la gracia de Dios al alcance de los hermanos en Cristo de habla hispana. Sea de bendición para su vida.
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En Lucas 12 y 13 el Señor Jesús se dirigió a una gran multitud que se atropellaba por oírle. En medio de expectativas y divisiones sobre su persona, el Señor llamó a Israel a discernir “este tiempo” (Lucas 12:56). La serie “Un Año Más” explora esa solemne advertencia y la misericordia de Dios al concederle a la nación una última oportunidad antes del juicio. A través de estos cinco artículos seguiremos el razonamiento del Señor en Lucas 13 y sus profundas implicaciones proféticas y dispensacionales.
Reporte del tráfico
«Un hombre y su esposa se acababan de mudar a la ciudad, y él regresaba a casa después de su primer día de trabajo. Mientras conducía por la autopista, sonó su celular y era su esposa. “George, tenía que llamarte para decirte que tengas cuidado. Acabo de escuchar en la radio que un loco se salió de la rampa de acceso y ahora está conduciendo en sentido contrario por la autopista 280”. “¡Es peor que eso!”, dijo George, “voy de regreso a casa por la 280 y no es solo un auto. ¡Son cientos!”.1
Este hombre iba en sentido contrario, y en tiempos de Cristo, Israel también se equivocó al negarse a aceptar a Cristo.
Reporte del tiempo
Decía también a la multitud: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y así sucede. Y cuando sopla el viento del sur, decís: Hará calor; y lo hace. ¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra; ¿y cómo no distinguís este tiempo? (Lucas 12:54-56 - RV1960)
En Lucas 12 y 13, el Señor se dirigió a sus discípulos y a una gran multitud. Lucas 12:1 nos dice que «[se juntó] por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban…». En este discurso, el Señor exhortó a la gente a discernir el significado de su tiempo presente. Esto era importante a la luz de la división de opiniones sobre Él y el juicio que les sobrevendría si persistían en su rechazo.
El Señor comparó la observación de su ministerio con la observación del clima diario. Ambos ofrecían señales inequívocas de lo que estaba por venir. Todos sabían cómo juzgar el futuro a la luz del presente, como cuando pronosticaban el tiempo.
El Señor les dijo que, cuando se formaban nubes en el oeste sobre el mar Mediterráneo, todos podían predecir que llovería. Y sabían que cuando soplaba un viento cálido del sur en el desierto arábigo, se avecinaba una ola de calor o un día caluroso. Y esto es precisamente lo que sucedería en cada caso.
La capacidad de juzgar la evidencia y comprender sus implicaciones no era exclusiva de los expertos. Cualquiera podía llegar a la misma conclusión a partir de la evidencia que podían observar fácilmente.
El punto que el Señor quería dejar claro era que, dado que eran capaces de llegar a conclusiones correctas sobre el clima, también deberían haber podido discernir los tiempos y llegar a la conclusión correcta de que Él era su Mesías, basándose en la gran cantidad de evidencia que les había dado a través de su vida y ministerio, la cual encajaba perfectamente con las predicciones de los profetas. No necesitaban a los supuestos expertos religiosos, los escribas y fariseos, para que se lo dijeran. Eran capaces de llegar a la conclusión correcta y obvia por sí mismos.
En cuanto al clima, veían las señales y llegaban a la conclusión lógica y correcta, pero no llegaban a la conclusión lógica de que el Mesías había llegado y su reino estaba por venir.
Así, el Señor reprendió a aquella gran multitud, llamándolos hipócritas y diciéndoles que podían discernir el cielo y la tierra, «¿y cómo no distinguís este tiempo?» (Lucas 12:56, cf. Lucas 19:41-44).
No vieron ni comprendieron el momento crucial que había llegado en la historia de Israel: el tiempo de la visitación de su Mesías. Era el día de Israel, el tiempo de la mayor bendición y oportunidad especial para su pueblo con la presencia de su Mesías entre ellos. Y el pueblo y sus líderes tenían toda la luz necesaria para saber que era Él, pero aun así optaron por rechazarlo.
Así pues, como las señales de una nube en el oeste o un viento del sur anuncian el tiempo futuro, el Señor les advirtió que su rechazo presente les acarrearía un juicio futuro.
En el siguiente articulo veremos cómo el Señor utilizó dos tragedias recientes para advertir a Israel sobre la urgencia del arrepentimiento nacional. Suscríbete a nuestro boletín y a nuestro canal de Whatsapp para enterarte cuando esté disponible.
- T. Michael Crews, “Wrong Turns, Wrong Roads, And Dead Ends,” Sermon Central, December 2, 2006, https://www.sermoncentral.com/sermons/wrong-turnswrong-roads-and-dead-ends-t-michael-crews-sermonon-finding-fulfillment-98994.↩︎

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