Contrastes bíblicos. ¿Por qué todas estas diferencias? Parte IX.

David Adams|Algunos las consideran contradicciones en la Biblia. Nosotros preferimos el término “contrastes”.

por David Adams

La Sociedad Bíblica Bereana (Berean Bible Society) publica semanalmente en su sitio web artículos devocionales con el nombre More Minutes with the Bible, al cual puede suscribirse siguiendo en enlace anterior. En 2T15, publicamos traducciones al español de dichos artículos, con la finalidad de poner el mensaje de la gracia de Dios al alcance de los hermanos en Cristo de habla hispana. Sea de bendición para su vida.

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Observamos diversas expresiones disímiles en la Palabra de Dios. Algunos las consideran contradicciones en la Biblia. Nosotros preferimos el término “contrastes”.

La razón principal de estas diferencias es que Dios establece dos programas separados (insinuados incluso en Génesis 1:1). El primero trata sobre la tierra e Israel. El otro se refiere a los cielos y a la Iglesia, el Cuerpo de Cristo. Le fue encomendado al apóstol Pablo exponer estas diferencias. Él es el «apóstol [de Dios] a los gentiles» (Romanos 11:13 - RVR1960).

Por lo tanto, debemos reconocer estas divisiones bíblicas si queremos comprender verdaderamente la Palabra de Dios y ser aprobados por Él (2 Timoteo 2:15). Luego, debemos seguir las últimas directrices dadas por Dios a través de Pablo como «los mandamientos del Señor» para este tiempo presente (1 Corintios 14:37).


Bajo la ley de Moisés

El Señor dio «la ley que Moisés puso delante de los hijos de Israel» para que la guardaran y cumplieran (Deuteronomio 4:44; 5:1-3). Si la «casa de Jacob» obedecía, serían Su «tesoro especial… sobre todos los pueblos» (Éxodo 19:3-5). Dios prometió a Israel «la vida y la muerte, la bendición y la maldición» según su obediencia a los mandamientos de la ley (Deuteronomio 30:10-20). Cristo en la tierra fue «nacido bajo la ley» (Gálatas 4:4). No vino «a abrogar la ley… sino a cumplir» (Mateo 5:17). Bajo el «nuevo pacto con… Israel», Dios pondrá su «ley en sus… corazones», y ellos la cumplirán (Jeremías 31:31-33; Ezequiel 36:26,27).

No bajo la ley

Los gentiles nunca estuvieron bajo la ley de Moisés y fueron exentos cuando surgió el problema (Hechos 15:5,19-24; 21:24,25). El apóstol Pablo declara que el pueblo de Dios hoy «no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia» (Romanos 6:14,15). «También vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley» (Romanos 7:4). Ese antiguo pacto ha perecido (2 Corintios 3:6-14). «El fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree» (Romanos 10:4).


El diezmo ordenado

Abraham y Jacob dieron a Dios «diezmos» o «de todo… el diezmo» (Génesis 14:20; 28:22; Hebreos 7:2). «Ordenó Jehová a Moisés» «el diezmo será consagrado a Jehová» (Levítico 27:30-34). Los sacerdotes tenían el «mandamiento de tomar los diezmos del pueblo según la ley» (Hebreos 7:5; cf. Números 18:21). Se pagaba un segundo y un tercer diezmo para las festividades y para los pobres (Deuteronomio 14:22-29). Los «hijos de Jacob» robaron a Dios al retener «diezmos y ofrendas» y fueron maldecidos o bendecidos según su diezmo (Malaquías 3:6-10).

El diezmo omitido

Respecto a dar, el apóstol Pablo no habla «como quien manda» (2 Corintios 8:8), pues «la ley de los mandamientos» está hoy abolida (Efesios 2:15). El creyente ahora debe dar «según haya prosperado» (1 Corintios 16:2). «Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre». La cantidad depende del donante, pero Dios promete bendecir según la cantidad que se dé (2 Corintios 9:6-8).


La venida a la tierra

A lo largo del Antiguo Testamento, el pueblo de Dios esperó la venida del Señor y su presencia en la tierra al fin del mundo (Job 19:25; Zacarías 14:4). En los Evangelios y en los primeros capítulos de Hechos se contemplaba esta misma esperanza: que Jesucristo regresaría a la tierra y pondría todo en orden (Mateo 24; 25; Lucas 18:8; Hechos 1:11; 3:20). Y la esperanza después de los horrores futuros del Apocalipsis es el regreso del Señor para castigar y gobernar a las naciones de la tierra (Apocalipsis 19:11-16).

Venida en el aire

Pero las cartas del apóstol Pablo presentan al Cuerpo de Cristo una esperanza celestial. Todos los creyentes de esta era presente serán «arrebatados juntamente… para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor» (1 Tesalonicenses 4:17). Además, a los creyentes de hoy se les dice que tienen una ciudadanía celestial (Filipenses 3:20; Efesios 2:6). Son bendecidos «con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo» (Efesios 1:3).


Estos contrastes finales entre la vida bajo la ley y la gracia, el diezmo obligatorio y el dar alegre, y la venida terrenal versus celestial, culminan la serie al enfatizar la libertad y esperanza única del Cuerpo de Cristo en esta dispensación. Reconocer estos programas separados resuelve aparentes contradicciones, permitiéndonos dividir correctamente la Palabra y aplicar las instrucciones paulinas para hoy, viviendo en gracia, generosidad y expectativa celestial.

A lo largo de esta serie, hemos visto cómo el dispensacionalismo de mediados de Hechos ilumina la Biblia, transformando contrastes en una narrativa coherente de la progresiva revelación de Dios. Que esta comprensión nos impulse a estudiar diligentemente, seguir a Pablo como él siguió a Cristo, y compartir esta verdad para edificar a otros en la fe.

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