por el pastor John Fredericksen
La Sociedad Bíblica Bereana (Berean Bible Society) publica diariamente en su sitio web artículos devocionales con el nombre Daily Transformation, y más recientemente su versión en español, Transformación Diaria, a los cuales puede suscribirse siguiendo los enlaces anteriores. En 2T15, publicamos traducciones al español de dichos artículos, con la finalidad de poner el mensaje de la gracia de Dios al alcance de los hermanos en Cristo de habla hispana. Sea de bendición para su vida.
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Cuando el padre de este autor era joven, trabajaba la granja familiar con caballos. Cuando llegaba el momento de cosechar, era muy laborioso. Los obreros comúnmente viajaban de una región a otra para trabajar durante varias semanas hasta que los campos estuvieran vacíos de grano. Era un tiempo de trabajo duro, pero trabajar codo a codo forjaba amistades de por vida, y todos los obreros eran recompensados con un salario generoso.
A medida que el Señor Jesucristo «Recorría… todas las ciudades… predicando el evangelio del reino… al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas…» (Mateo 9:35-36 - RV 1960). Cuando muchos de nosotros vemos masas de personas, a menudo nos centramos con irritación en su conducta pecaminosa. Es de destacar que cuando nuestro Salvador veía a la gente, se fijaba en su necesidad espiritual y fue motivado a trabajar para rescatarlos del castigo eterno. Como Hijo de Dios, él sabía que muchos serían indiferentes a su mensaje de salvación y que la mayoría se alejaría de él, particularmente en las cercanías de su crucifixión. No obstante, él sabía que algunos responderían y serían salvados. Por lo tanto, le dijo a sus discípulos: «A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos…» (vs. 37).
No debemos permitir que Satanás nos convenza de que nadie quiere escuchar o responder con fe salvadora al evangelio de la gracia. El campo de las almas sigue listo para la cosecha, muchos aún confiarán en Cristo cuando escuchen el evangelio, y aún hay una necesidad urgente de obreros. Al igual que nuestro Señor, necesitamos cultivar compasión por las almas perdidas en peligro de tormento eterno y permitir que la carga por sus almas nos motive a compartir con ellos las buenas nuevas de la vida eterna. También necesitamos otra nueva perspectiva. De las decenas de miles a quienes el Señor ministró, solo unos ciento veinte creyeron realmente en el Señor Jesús y permanecieron fieles hasta su ascensión. Aun así, el Salvador consideró que era una abundante cosecha espiritual de almas. En nuestra época, en la que algunos ministerios llenan estadios y se jactan de sus grandes números, a veces olvidamos lo que nuestro Salvador considera un ministerio exitoso. Nosotros también debemos empezar a considerar como una cosecha abundante a una, dos o tres almas que llevamos al conocimiento salvador de Cristo, y empezar a ocuparnos de difundir el evangelio. Comparta hoy un folleto evangelístico o una explicación sencilla de la salvación con un alma perdida. Puede forjar relaciones para toda la vida y ser ricamente recompensado en la eternidad.

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