por Cornelius R. Stam
La Sociedad Bíblica Bereana (Berean Bible Society) publica mensualmente en su sitio web la revista The Berean Searchlight, a la cual puede suscribirse siguiendo en enlace anterior. En 2T15, publicamos traducciones al español de artículos publicados originalmente en esa revista, con la finalidad de poner el mensaje de la gracia de Dios al alcance de los hermanos en Cristo de habla hispana. Sea de bendición para su vida.
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Tras exponer la semana pasada cómo el bautismo en agua estuvo ligado íntimamente a la proclamación del Reino a la nación de Israel, es natural preguntarnos qué instrucciones rigen a la Iglesia actual. Para responderlo, debemos volver la mirada hacia el ministerio del apóstol elegido específicamente para nosotros.
La mayoría de los cristianos fundamentales coinciden en que el apóstol Pablo fue el vaso escogido por Dios para exponer la verdad concerniente al Cuerpo de Cristo. Comprenden que, si bien toda la Biblia es para nosotros, la enseñanza dirigida directamente a nosotros se encuentra en las epístolas de Pablo. Examinemos brevemente algunas Escrituras, no sea que alguno de nuestros lectores tenga dudas al respecto. Para ahorrar espacio, citaremos solo partes de algunos versículos, sin alterar por ello su sentido.
…yo soy apóstol de los gentiles… (Romanos 11:13)
_…mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos (Romanos 16:25)
…Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. … Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo. (Gálatas 1:9-12)
…el evangelio que predico entre los gentiles. (Gálatas 2:2)
…me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión… (Gálatas 2:7)
Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles… que por revelación me fue declarado el misterio… misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, del cual yo fui hecho ministro… A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo (Efesios 3:1-8)
_…la iglesia; de la cual fui hecho ministro, según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros… el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos (Colosenses 1:24-26)
Con estas Escrituras ante nosotros, debería quedar claro que las cartas de Pablo están dirigidas a nosotros de manera más directa que cualquier otro libro de la Biblia. También fue Pablo quien le escribió a Timoteo, el joven pastor, «…para que sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia…» (1 Timoteo 3:15).
¿No es sorprendente que este Pablo, el apóstol de los gentiles, el maestro de la Iglesia, nunca nos ordene ni una sola vez ser bautizados en agua? He hablado con cristianos inteligentes que creen en el bautismo en agua. Con frecuencia les he hecho esta pregunta: «Si los creyentes de hoy debieran practicar el bautismo en agua, ¿en qué parte de la Biblia esperaría encontrarlo?» Casi invariablemente responden: «En las epístolas de Pablo». Entonces les he pedido que me muestren un solo mandato o incluso una exhortación en las epístolas de Pablo a ser bautizados con agua. Jamás me han mostrado uno solo.
Esto, considero, debería ser un argumento convincente, en especial para aquellos que creen en la verdad dispensacional. Si no está ordenado en las epístolas de Pablo, ¿a dónde iremos a buscarlo? ¿Iremos a los Evangelios o a Hechos? Si acudimos a los Evangelios o a Hechos para encontrarlo, ¿es justo elegir el bautismo para observarlo y dejar de lado las lenguas, las señales, las unciones, etc.?
Es verdad que Pablo mismo fue bautizado y bautizó a otros, pero eso no afecta a la cuestión. Él fue circuncidado e incluso, siendo ya apóstol, circuncidó a otros. ¿Deberíamos por ello practicar la circuncisión? Pablo habló en lenguas y también obró milagros, ¿deberíamos hacerlo nosotros?
Lo interesante de la circuncisión, los bautismos y las manifestaciones milagrosas del ministerio de Pablo es que tuvieron lugar antes de Hechos 28, cuando Israel fue dejado de lado como nación. Sus escritos lo confirman, pues es en sus primeras cartas donde menciona el bautismo en agua (aunque nunca lo ordena). Sus primeras epístolas también hablan extensamente sobre las lenguas, las señales milagrosas y la circuncisión; sin embargo, quienes dividen rectamente la Palabra de Verdad no practican estas cosas. Resulta muy evidente que pertenecían a una dispensación en vías de desaparecer. Estas cosas solo causan confusión cuando ellas, o cualquier imitación de ellas, se introducen en la Iglesia hoy en día.
Algunos plantean el débil argumento de que la falta de fe explica la ausencia de manifestaciones milagrosas en la actualidad. Pero ¿no es extraño que los hombres de Dios más espirituales que conocemos hoy, y aquellos a quienes Dios ha usado de manera más extraordinaria —ya sean misioneros, evangelistas, pastores o maestros de la Biblia—, no hayan poseído estos dones y con frecuencia hayan predicado en contra de buscarlos?
Por lo tanto, el hecho de que los escritos de Pablo hagan referencia al bautismo en agua demuestra muy poco. Tras el apartamento de Israel en Hechos 28, ni siquiera lo menciona. Con todo, muchos predicadores que pueden demostrar a partir de las Escrituras por qué las manifestaciones milagrosas no están en el programa de Dios para la Iglesia de hoy, siguen aferrándose firmemente al bautismo en agua. ¡No es de extrañar que exista semejante Babel de confusión sobre este asunto!
Constatar que Pablo jamás ordena bautizar con agua a la Iglesia del misterio sacude los cimientos de la teología tradicional. Pero, ¿qué pasa con los pocos pasajes donde el apóstol menciona de forma explícita este rito? En la próxima entrega analizaremos con lupa estas declaraciones.

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